Los futuros de las acciones estadounidenses avanzaron ligeramente a primera hora del viernes 11 de septiembre, mientras los inversores centraban su atención en el índice de precios al consumidor (IPC) de agosto, un dato clave de inflación que podría influir en la decisión de tipos de interés de la Reserva Federal la próxima semana.
Los futuros del S&P 500 subieron alrededor de un 0,19%, mientras que los futuros del Dow Jones Industrial Average ganaron aproximadamente 151 puntos. Los futuros del Nasdaq 100 también registraron una leve subida, avanzando menos de un 0,1%. Este cauteloso rebote se produce después de que Wall Street registrara otra sesión débil el jueves, con los tres principales índices prolongando su racha de pérdidas a cuatro sesiones consecutivas.
El Dow Jones Industrial Average cayó más de 300 puntos, o un 0,6%, el jueves. El S&P 500 retrocedió un 0,6%, mientras que el Nasdaq Composite perdió un 0,7%. En lo que va de semana, el Dow apunta a una caída de alrededor del 2,5%, mientras que el S&P 500 y el Nasdaq se encaminan a descensos semanales de aproximadamente un 1,6%.
La persistente debilidad refleja la creciente cautela de los inversores antes de la publicación de nuevos datos de inflación y de la próxima decisión de política monetaria de la Reserva Federal.
El IPC se Convierte en el Principal Catalizador del Mercado
El informe del IPC de agosto se publicará el viernes. Los economistas encuestados por Dow Jones esperan que los precios al consumidor aumenten un 0,4% mensual y un 3,4% interanual. El dato cobra especial importancia porque se publica apenas unos días antes de la reunión de política monetaria de la Reserva Federal del 16 de septiembre.
Actualmente, los mercados descuentan aproximadamente un 71% de probabilidad de una subida de tipos, según la herramienta FedWatch de CME Group. Un dato de IPC cercano a las expectativas podría reducir la presión sobre la Fed para endurecer su política monetaria, mientras que una inflación superior a lo previsto podría reforzar las expectativas de una subida de tipos.
La publicación del IPC podría generar una volatilidad significativa en las acciones estadounidenses, el dólar, los rendimientos de los bonos del Tesoro y el oro. Si la inflación resulta más alta de lo esperado, los traders podrían aumentar sus apuestas por una política monetaria más restrictiva de la Fed. Esto podría impulsar al alza los rendimientos de los bonos y el dólar, al tiempo que ejercería una presión adicional sobre las acciones y el oro.
Por el contrario, un IPC más débil de lo esperado podría reducir las expectativas de un endurecimiento monetario, lo que potencialmente favorecería a las acciones y presionaría a la baja los rendimientos del Tesoro y el dólar.
Para los traders, por tanto, la clave no es simplemente si la inflación sube o baja, sino cómo se compara el IPC con las expectativas del mercado y con qué rapidez reaccionan las expectativas sobre los tipos de interés. Con la reunión de la Fed de septiembre a la vuelta de la esquina, los datos de inflación del viernes podrían convertirse en un importante catalizador para el próximo movimiento de los mercados financieros.