El aumento de las tensiones geopolíticas en Oriente Medio ha llevado al crudo Brent a un punto decisivo tanto desde el punto de vista técnico como macroeconómico. Con los riesgos para el suministro intensificándose alrededor de dos de los corredores marítimos más importantes del mundo, el mercado petrolero vuelve a enfrentarse a la posibilidad de interrupciones prolongadas.
El pasado viernes, los mercados analizaron un informe de Reuters que señalaba que Irán ordenó a los hutíes prepararse para cerrar el estrecho de Bab el-Mandeb si Estados Unidos ataca la infraestructura energética iraní. Según el informe, misiles y drones ya estarían posicionados cerca de la vía marítima, a la espera de instrucciones de oficiales del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) en Yemen.
La amenaza aumentó durante el fin de semana después de que los hutíes declararan un embargo marítimo contra Arabia Saudita, acusando a Riad de bombardear el aeropuerto de Saná. Este hecho resulta especialmente relevante porque Arabia Saudita había estado desviando una parte importante de sus exportaciones de crudo mediante un oleoducto hacia una terminal en el Mar Rojo para compensar el cierre del estrecho de Ormuz. Cualquier interrupción en Bab el-Mandeb bloquearía, en la práctica, esa ruta alternativa de exportación.
Se trata del mismo punto estratégico que fue atacado por los hutíes durante 2023 y 2024, cuando el tráfico marítimo por el Mar Rojo se redujo aproximadamente a la mitad, obligando a numerosos buques a rodear el Cabo de Buena Esperanza. Aunque el alto el fuego alcanzado a finales de 2025 permitió recuperar gran parte del flujo comercial, Bab el-Mandeb se ha vuelto aún más importante desde el cierre del estrecho de Ormuz a comienzos de este año, al convertirse en una de las pocas rutas de exportación disponibles para el petróleo del Golfo con destino a Europa y Asia.
Según datos de la Administración de Información Energética de EE. UU. (EIA), el volumen de petróleo crudo y productos petroleros que atravesó Bab el-Mandeb cayó de más de 9 millones de barriles diarios en 2023 a alrededor de 4 millones durante 2024 y 2025 tras la primera campaña hutí. Desde entonces, los flujos se han recuperado hasta aproximadamente 5.4 millones de barriles diarios en el primer trimestre de 2026, a medida que las exportaciones fueron desviadas desde el estrecho de Ormuz.
Los envíos de gas natural licuado (GNL) también se recuperaron hasta cerca de 2.9 mil millones de pies cúbicos diarios, después de haber caído previamente a cero. Aun así, Bab el-Mandeb sigue canalizando cerca del 12% del comercio marítimo mundial de petróleo. Aunque esta cifra es inferior a los aproximadamente 20 millones de barriles diarios que normalmente atraviesan el estrecho de Ormuz, el mercado tendría dificultades para absorber una nueva interrupción importante del suministro mientras Ormuz permanezca prácticamente cerrado.
La breve reapertura del estrecho de Ormuz bajo el Memorando de Islamabad firmado en junio ya ha quedado atrás. Tras el colapso del alto el fuego alrededor del 7 de julio, Irán reanudó los ataques contra buques petroleros y el IRGC volvió a declarar oficialmente cerrado el estrecho el 19 de julio.
Los últimos datos de PortWatch, correspondientes al 12 de julio, mostraban únicamente 10 tránsitos de embarcaciones, frente al promedio previo a la crisis de aproximadamente 88 buques diarios, mientras cerca de 490 embarcaciones permanecían fondeadas en las inmediaciones.
El impacto sobre la producción comienza a ser cada vez más relevante. Según diversos informes, Kuwait se ha visto obligado a reducir su producción en aproximadamente 2.8 millones de barriles diarios después de que las instalaciones de almacenamiento alcanzaran su capacidad máxima debido al bloqueo de las exportaciones. JPMorgan estima que las interrupciones de producción en el Golfo podrían acercarse a 5 millones de barriles diarios si el cierre persiste, mientras que algunos analistas advierten que entre el 10% y el 30% de la capacidad actualmente detenida podría sufrir daños permanentes en los yacimientos, en lugar de recuperarse inmediatamente una vez se reanuden las exportaciones.
Análisis Técnico del Brent
Hace aproximadamente dos semanas, en nuestro análisis del Brent publicado el 8 de julio, destacábamos un mayor potencial alcista después de que el precio volviera a cotizar cerca de 76 dólares por barril. En ese momento identificamos objetivos en 81.20, 82.60 y finalmente 87.50 dólares.
Actualmente, el Brent cotiza alrededor de 87.05 dólares, tras alcanzar un máximo intradía de 88.99 dólares ayer, lo que significa que todos los objetivos alcistas previamente identificados ya han sido alcanzados.

Desde una perspectiva exclusivamente técnica, el Brent aún podría extender su avance tras el fuerte rally reciente. La siguiente resistencia importante corresponde a la línea de tendencia bajista diaria, situada actualmente cerca de 92.30 dólares.
Las líneas de tendencia no deben interpretarse como objetivos de precio exactos, sino como zonas técnicas de referencia. No obstante, este nivel merece especial atención debido a su coincidencia con áreas relevantes de negociación observadas anteriormente.
Un movimiento hacia esa zona también acercaría al Brent al rango comprendido entre 93.00 y 93.25 dólares, que actuó como un importante soporte entre marzo y principios de junio. Una recuperación sostenida por encima de este nivel representaría un desarrollo técnico significativo y tendría además importantes implicaciones macroeconómicas.
Un aumento adicional del precio del petróleo incrementaría las presiones inflacionarias en un momento en que las reservas estratégicas de crudo ya se encuentran considerablemente reducidas. La Reserva Estratégica de Petróleo de Estados Unidos ha caído hasta su nivel más bajo desde 1984, después de reducirse aproximadamente a la mitad durante los últimos cinco años. Nuevos incrementos en el precio del crudo también podrían ejercer presión sobre los mercados financieros al elevar los costos en toda la economía mundial.