El AUDUSD amplió su caída hasta nuevos mínimos de tres meses, cerca de 0.6870, y acumula un retroceso superior al 4% en el mes, incluso después de que el Banco de la Reserva de Australia (RBA) mantuviera su tasa de interés en 4.35% durante junio.
La debilidad del AUDUSD no responde principalmente a la política del RBA. Las minutas de la reunión de junio mantuvieron un tono restrictivo, destacando la persistencia de la inflación subyacente y la disposición del banco central a endurecer aún más su política monetaria si fuera necesario. Al mismo tiempo, las condiciones internas siguen mostrando resiliencia, respaldadas por un consumo estable y una sólida inversión empresarial. En cambio, la presión sobre el dólar australiano proviene principalmente del fortalecimiento del dólar estadounidense, impulsado por unas expectativas cada vez más restrictivas para la Reserva Federal.
El dólar australiano también es una de las divisas más sensibles al apetito por el riesgo. Como moneda de alta beta y estrechamente ligada a las materias primas, suele debilitarse cuando el sentimiento global se deteriora. La fuerte corrección del sector de semiconductores en junio, que eliminó más de 1.3 billones de dólares en capitalización bursátil entre las principales compañías vinculadas a la inteligencia artificial, desencadenó un movimiento generalizado de aversión al riesgo que afectó tanto a las acciones como a las divisas.
China continúa siendo otro factor determinante. Como principal socio comercial de Australia y mayor comprador de sus exportaciones de materias primas, una mayor demanda china suele favorecer al dólar australiano. Sin embargo, aunque el último PMI Manufacturero de China mejoró hasta 50.3, los datos no fueron lo suficientemente sólidos como para confirmar una recuperación convincente de la actividad económica. Sumado a la persistente incertidumbre comercial, esto ha dejado al AUD sin un respaldo significativo desde la región.
Análisis Técnico
Dos de los principales impulsores del dólar australiano —el apetito global por el riesgo y la demanda china de materias primas— actualmente solo ofrecen un respaldo limitado. Esto ayuda a explicar por qué un RBA relativamente restrictivo y unos datos internos resilientes han proporcionado hasta ahora un apoyo insuficiente para la divisa.
De cara a las próximas semanas, el AUDUSD seguirá siendo especialmente sensible a la evolución del dólar estadounidense, las expectativas sobre la política monetaria de la Reserva Federal, el sentimiento global hacia el riesgo y los próximos datos económicos de China. En conjunto, estos factores probablemente determinarán el próximo movimiento direccional del par.
