El dólar estadounidense registró fuertes ganancias durante la sesión asiática del jueves, mientras el aumento de las tensiones entre Estados Unidos e Irán impulsó la demanda de activos refugio. El Índice del Dólar Estadounidense (DXY), que mide el desempeño del billete verde frente a seis monedas principales, avanzó alrededor de un 0,25% hasta situarse cerca de 99,50.
El sentimiento del mercado se volvió más defensivo después de que la agencia Tasnim informara que Irán lanzó ataques de represalia contra posiciones militares estadounidenses tras recientes bombardeos cerca del aeropuerto de Bandar Abbas. Los nuevos acontecimientos reavivaron los temores de una mayor escalada en el conflicto entre ambos países.
La Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (IRGC) confirmó los ataques contra bases militares estadounidenses y advirtió que cualquier nueva acción militar de Washington recibiría una respuesta más contundente. La declaración llegó después de que el Comando Central de Estados Unidos realizara lo que describió como ataques defensivos contra embarcaciones iraníes que supuestamente intentaban desplegar minas navales.
La renovada confrontación militar ha debilitado las expectativas de un acuerdo diplomático duradero entre Estados Unidos e Irán. Como resultado, los inversores buscaron refugio en activos considerados seguros, fortaleciendo al dólar estadounidense y presionando a las monedas más sensibles al riesgo.
El dólar australiano estuvo entre las divisas más débiles frente al dólar estadounidense durante la jornada, mientras que el billete verde también avanzó frente al euro, la libra esterlina, el franco suizo y el dólar neozelandés.
El aumento de las tensiones geopolíticas también impulsó una nueva subida en los precios del petróleo, incrementando las preocupaciones sobre la persistencia de las presiones inflacionarias a nivel global. Los mayores costos de energía podrían complicar el camino de la Reserva Federal hacia una política monetaria más flexible y mantener una postura agresiva por más tiempo.
Según la herramienta CME FedWatch, los mercados están aumentando las expectativas de que la Reserva Federal mantendrá las tasas de interés elevadas durante el resto del año. Actualmente, solo existe una probabilidad del 43,1% de que las tasas permanezcan sin cambios, mientras que la mayoría de los operadores ya anticipa al menos una subida de tasas antes de finalizar el año. Esto representa un cambio importante respecto a las expectativas anteriores de dos recortes de tasas antes de la escalada del conflicto.
Ahora, la atención de los inversores se centra en los próximos datos del Índice de Precios del Gasto en Consumo Personal (PCE) de Estados Unidos correspondientes a abril, que se publicarán a las 12:30 GMT. El informe PCE, considerado la medida de inflación preferida por la Reserva Federal, se espera que aumente hasta el 3,8% interanual, por encima del dato previo de 3,5%.
Un informe de inflación más fuerte de lo esperado podría reforzar las expectativas de una política monetaria más restrictiva por parte de la Reserva Federal, ofreciendo un mayor respaldo al dólar estadounidense en el corto plazo.